Las obras del nuevo estadio del Real Betis siguen su curso. La fase de demolición está cerca de completarse y el club ya piensa en los próximos pasos.
La antigua grada de preferencia ya ha desaparecido del mapa. Los trabajos de recogida de escombros avanzan con ritmo constante en la primera fase del proyecto.
Antes de viajar a Bélgica para el tercer partido europeo, el presidente ha confirmado que la demolición terminará pronto.
A día de hoy, no hay empresa asignada para ejecutar el grueso de la obra, pero el club ya trabaja en una solución intermedia. “Vamos a hacer una fase intermedia”, ha explicado. “Pensamos en iniciar la cimentación de los muros pantallas, lo que nos hará ganar tiempo”.
El objetivo es no frenar el ritmo de trabajo mientras se define la adjudicación final.
También está pendiente la elección de la empresa que se encargará de la estructura principal y la cubierta del estadio.
El Betis quiere que el nuevo Villamarín sea una referencia arquitectónica y funcional, adaptada a las exigencias del fútbol moderno.
La afición sigue de cerca cada avance, ilusionada con un proyecto que marcará una nueva era en Heliópolis.
El club mantiene su compromiso con la transparencia y promete informar de cada paso.
El nuevo Villamarín empieza a tomar forma.
